OBSERVAN “ESTANFLACIÓN”
LA PAZ, BOLIVIA (ANB / Erbol).- Los analistas económicos Horst Grebe y Gonzalo Colque coincidieron en que Bolivia atraviesa una “crisis múltiple” marcada por el deterioro del sector hidrocarburífero, un elevado déficit fiscal, escasez de dólares, problemas de abastecimiento de combustibles y una creciente incertidumbre económica e institucional sobre el futuro del país.
Durante
el programa Hagamos Democracia de la red Erbol, ambos especialistas señalaron
que la actual situación refleja problemas estructurales acumulados durante
varios años y advirtieron que el nuevo gobierno enfrenta un escenario sumamente
complejo.
Grebe
sostuvo que la crisis es “innegable” y responde a una combinación de factores
que comenzaron a manifestarse desde mediados de la pasada década,
principalmente con la caída sostenida de la producción de hidrocarburos y la
reducción de las exportaciones de gas natural.
“El
país enfrenta una crisis económica, institucional y política. La economía no
creció en 2023; al contrario, registró un decrecimiento aproximado del 1,6%,
según cifras oficiales”, afirmó.
El
economista señaló que las expresiones más visibles de la crisis son la falta de
dólares, el desabastecimiento de combustibles y la baja calidad de los
carburantes importados. A su juicio, el problema central radica en la situación
de YPFB y la pérdida de capacidad para abastecer tanto el mercado interno como
las exportaciones de gas.
“La
caída del gas natural ha sido dramática y ha alterado estructuralmente la
situación boliviana en materia de hidrocarburos”, sostuvo Grebe, quien además
advirtió que el país atraviesa un escenario de “estanflación”, caracterizado
por estancamiento económico combinado con inflación.
Añadió
que la inflación todavía se mantiene oficialmente por debajo del 20%, aunque la
percepción de los hogares es distinta debido al incremento sostenido de precios
y las dificultades de abastecimiento. “Estamos en una situación de estanflación
con gran incertidumbre sobre el futuro, sobre el empleo y sobre las empresas
estatales”, afirmó.
Por
su parte, Gonzalo Colque remarcó que la crisis de combustibles dejó en
evidencia la alta dependencia de las importaciones de diésel y gasolina,
situación que se agrava por la falta de divisas.
“No
hay dólares, aunque el gobierno no quiera reconocerlo. Ese es el problema
central detrás de la dificultad para importar combustibles”, afirmó.
El
analista cuestionó que, pese al incremento en el precio de los carburantes y al
anuncio oficial de un supuesto ahorro diario de 10 millones de dólares, la
escasez de divisas persiste.
“La
gente se pregunta dónde están esos recursos. Los bolivianos que ingresan al
Estado no se convierten automáticamente en dólares; eso requiere una gestión
económica específica que hasta ahora no se ha visto”, explicó.
Colque
consideró que en los últimos meses no se realizaron reformas económicas de
fondo para enfrentar el problema estructural de divisas, por lo que el país
continúa prácticamente en la misma situación que hace un año.
“Seguimos
sin dólares para garantizar el abastecimiento de combustibles, pese al aumento
de precios de la gasolina y el diésel”, puntualizó.

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