JUSTICIA
SUCRE, BOLIVIA (ANB / Correo Del Sur).- De acuerdo con el autor de una tesis que rastrea contrarreformas, Bolivia ha tenido 17 constituciones en 200 años, en promedio una cada 11 años.
El
Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), el guardián de la Constitución, se
convirtió en su agresor, coincidieron académicos, aunque difirieron en si ello
respondió a un plan de captura política o a condiciones estructurales que toca
a todo el sistema.
La
presentación de la tesis doctoral “Contrarreformas constitucionales y quiebre
del sistema democrático en Bolivia”, de Gonzalo Hidalgo, en el Archivo y
Biblioteca Nacionales de Bolivia (ABNB), permitió rastrear los quiebres del
sistema constitucional y democrático.
El
autor define las “contrarreformas” como reformas informales que no aplican los
mecanismos de protección constitucional establecidos en el artículo 411.
Hidalgo
identifica hitos de este quiebre, como la sentencia de 2013 que habilitó una
tercera candidatura de Evo Morales y la sentencia 0084/2017, que ignoró el
referéndum del 21 de febrero de 2016 que dijo No a la relección.
Para
el investigador, el TCP ha pasado de ser el “guardián” de la norma a
convertirse en su “verdugo”, permitiendo que el poder político se sitúe por
encima de la Constitución.
Asimismo,
destaca que la inestabilidad es histórica: Bolivia ha tenido 17 constituciones
en 200 años, en promedio una cada 11 años.
Por
su lado, el politólogo Franklin Pareja, quien realizó los comentarios
académicos, destaca que el trabajo de Hidalgo describe con precisión matemática
la “pulverización” de la institucionalidad boliviana y remarca que la
contrarreforma afectó el núcleo mismo de la norma fundamental.
Pareja
argumenta que Bolivia ha transitado de momentos autoritarios a “momentos
totalitarios”, en los que el TCP otorgó poderes ilimitados al Ejecutivo en
lugar de limitarlos.
Critica
la falta de mecanismos de auditoría jurídica para los magistrados, a quienes
califica de “irresponsables jurídicamente” por emitir fallos, en algunos casos,
en su propio beneficio, como la autoprórroga.
El
magistrado del TCP Boris Arias atribuye la debilidad de la independencia
judicial no solo a presiones políticas, sino a una “cultura mayoritaria” en
Bolivia donde se enseña a “saltarse la ley” en favor de una concepción
subjetiva de justicia.
Pareja
y Arias coinciden en que el sistema de elección de magistrados ha fracasado en
garantizar perfiles técnicos ajenos a la política partidaria.
Finalmente,
el magistrado del Tribunal Agroambiental Cristhian Méndez remarca que todo lo
descrito “refleja un sistema quebrado un sistema democrático quebrado donde
debió haberse respetado la independencia judicial”.
"VERDUGOS"
Gonzalo
Hidalgo
JURISTA
TESISTA
Quienes
deberían ser los guardianes de la Constitución se convirtieron en los verdugos
de la Constitución. Y esta no es una crítica a personas, esta es una crítica a
la institucionalidad y una crítica al poder político totalitario”.
"REFUNDICIÓN"
Franklin
Pareja
POLITÓLOGO
El
guardián de la Constitución se volvió en el agresor de la Constitución (...) Si
hemos tenido 17 constituciones, ¿significa que Bolivia se ha refundado 17
veces? Es un absurdo; yo creo que sí hubo una refundición”.
"PERIODO
OSCURO"
Cristhian
Méndez
MAGISTRADO
DELTA
Es
evidente que lamentablemente en un periodo oscuro del derecho constitucional en
Bolivia han ocurrido situaciones como esas (contrarreformas y quiebre del
sistema), situaciones que ya no las vemos”.
"CONTRADICTORIO"
Boris
Arias
MAGISTRADO
DEL TCP
La
débil independencia del TCP en su función de guardián de la Constitución y del
Estado constitucional de derecho como límite razonable al ejercicio del poder
político ha provocado una línea de precedentes contradictorios”.

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