SALUD ALEMANIA
ALEMANÍA (ANB / Información de DW Noticias).- Una nueva terapia ofrece esperanza a las personas con tumores cerebrales prácticamente incurables: la vacuna podría ralentizar la progresión de la enfermedad y prolongar la vida de los afectados.
Los
tumores cerebrales son difíciles de tratar. Incluso los tumores operables rara
vez se pueden extirpar por completo mediante cirugía. Los pacientes suelen
recibir quimioterapia y radioterapia. A pesar de ello, las personas con tumores
agresivos a menudo solo viven un máximo de cinco años después del diagnóstico.
En
un estudio realizado por investigadores del Centro Alemán de Investigación del
Cáncer, el Centro Médico Universitario de Mannheim, el Hospital Universitario
de Heidelberg y otras instituciones de investigación, 33 pacientes recibieron
una vacuna adicional al tratamiento.
Ocho
años después, el equipo de investigación publicó los resultados de su
observación de largo plazo en la revista Nature. Y hay motivos para ser
optimistas, pero con cautela: el 66 por ciento de las personas que participaron
en el estudio seguían vivas tras ocho años. En el 42 por ciento de los casos, el
tumor no reapareció durante ese periodo.
"Lo
que más me sorprendió fue que el tumor no reapareciera en una gran proporción
de los afectados durante un período tan prolongado", afirma Michael
Platten, uno de los autores principales del estudio. Platten es director del
departamento de Neurología del Hospital Universitario de Mannheim y jefe de un
departamento de investigación del Centro Alemán de Investigación del Cáncer.
La
vacunación contra los tumores cerebrales no previene el cáncer
Ya
sea contra el sarampión, las paperas o la COVID-19 , conocemos las vacunas
principalmente como una medida preventiva destinada a evitar que contraigamos
una enfermedad específica, o a fortalecer nuestro sistema inmunitario para que
la enfermedad se desarrolle con menos gravedad. Estas se conocen como vacunas
preventivas.
Por
otro lado, las vacunas terapéuticas buscan destruir un tumor activando el
sistema inmunitario. En el caso de la terapia desarrollada por Platten y su
equipo, la vacuna se dirige a una mutación genética que solo se presenta en
ciertos tumores cerebrales: los 33 participantes padecían astrocitomas de alto
grado.
La
vacunación entrena al sistema inmunitario para combatir las células tumorales
Los
astrocitomas pertenecen al grupo de los gliomas y se encuentran entre los
tumores más comunes del sistema nervioso central, es decir, del cerebro y la
médula espinal. Se clasifican en cuatro grados de gravedad, desde benignos
hasta altamente agresivos. Los astrocitomas de grado tres y cuatro comparten
una mutación genética específica, que es el objetivo de la vacuna desarrollada
por los investigadores.
Este
gen codifica una enzima específica, la isocitrato deshidrogenasa 1 (IDH1). La
mutación genética reemplaza un componente proteico específico de la IDH1,
creando una nueva estructura proteica que acelera el crecimiento tumoral. La
vacuna entrena al sistema inmunitario para que reconozca esta estructura
proteica como extraña y la ataque.
La
vacuna probada en el estudio activó el sistema inmunitario de dos maneras: generó linfocitos T que
atacaron directamente las células malignas y linfocitos B que produjeron
anticuerpos contra el tumor. El objetivo, según Platten, es "prevenir la
recurrencia del tumor tras finalizar el tratamiento, en este caso, la
radioquimioterapia".
Todavía
no existen pruebas de la eficacia de la vacunación contra los tumores
cerebrales
Ulrich
Herrlinger, director de Neurooncología del Hospital Universitario de Bonn,
quien no participó en el estudio, considera que el trabajo de sus colegas
representa una verdadera oportunidad para los afectados.
Los
astrocitomas de alto grado tienen "una probabilidad cercana al 100 por
cien de reaparecer, seguir creciendo y, finalmente, volverse intratables",
afirma Herrlinger. Los investigadores desconocen la causa de estos tumores.
"Nadie sabe aún por qué le ocurre a determinada persona en
particular", comenta el investigador oncológico.
Esa
es también la razón por la que la investigación de su colega Michael Platten le
infunde tanta esperanza: "Si fuera posible mantener el sistema inmunitario
permanentemente activo, eso ya estaría relacionado con la esperanza de suprimir
el tumor a largo plazo".
Amplio
estudio de seguimiento de la vacuna comenzará en 2027
Al
igual que Platten, autor del estudio, Herrlinger también advierte sobre la
interpretación excesiva de los datos: "Con solo 33 pacientes, no se pueden
hacer afirmaciones contundentes". A continuación, Herrlinger señala que se
necesita un estudio controlado y aleatorizado.
Esto
ya está en fase de planificación: el proyecto comenzará en marzo de 2027 con
más de 200 pacientes, explica Platten. "Tal como están las cosas hoy,
hablamos de un período de nueve años hasta que tengamos resultados fiables del
estudio".
Solo
entonces se podrá determinar la eficacia real de la vacuna y si las dosis de
refuerzo pueden fortalecer aún más la respuesta inmunitaria. Sin embargo,
Platten no cree que, tras los resultados del estudio actual, el cauteloso
optimismo sea infundado. Al fin y al cabo, afirma, la esperanza nunca es
demasiada.

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