DEL ENTUSIASMO AL CANSANCIO
LA PAZ, BOLIVIA (ANB / Erbol).- Gabriel Luna tiene 26 años, es ingeniero comercial y, como muchos jóvenes, decidió apostar por un sueño propio: abrir una oficina de asesoramiento e importaciones. Tres meses después del cambio de gobierno y pese a la promesa presidencial de acabar con el “Estado tranca”, su entusiasmo terminó chocando con una realidad espesa, hecha de papeles, filas y requisitos que siguen intactos en al menos cuatro oficinas públicas.
El
joven emprendedor comprobó en carne propia que la tramitología continúa vigente
en el Servicio Plurinacional de Registro de Comercio (SEPREC), el Servicio de
Impuestos Nacionales (SIN), la Alcaldía de La Paz y el Ministerio de Trabajo,
donde —relata— aún no ha llegado el mensaje de simplificación anunciado en
campaña por el presidente Rodrigo Paz. Su nombre es convencional y fue
modificado a pedido del entrevistado.
El
primer escollo fue el SEPREC. Para obtener una matrícula de comercio, debió
acreditar la reserva legal del nombre de su empresa, presentar un balance de
apertura, detallar sus activos fijos y esperar entre tres y cuatro días para
completar el trámite. El balance implica declarar ante una contadora el valor
de cada bien: desde la computadora hasta el cenicero del escritorio. Todo debe
ser contabilizado como capital invertido, incluso para prever una eventual
quiebra.
Con
ese paso concluido, la ruta burocrática lo llevó al Servicio de Impuestos
Nacionales para tramitar el Número de Identificación Tributaria (NIT),
presentando previamente la matrícula del SEPREC. Allí, además de definir el
rubro de actividad para la asignación de una categoría impositiva, debió
presentar su cédula de identidad, información del domicilio tributario y
comercial, croquis de ambos domicilios y facturas de luz. Para un emprendedor
que recién empieza, contar con un domicilio comercial fijo es casi una misión
imposible, relató.
A
ello se suma una advertencia nueva: en caso de vender alguno de los bienes
declarados en el balance de apertura, el contribuyente debe reportar la
operación ante Impuestos Nacionales, presentando la factura de venta y un
formulario específico que declare la baja del activo, ya sea por venta o por
desuso.
La
tercera parada fue la Alcaldía Municipal de La Paz para tramitar una licencia
de funcionamiento. El trámite incluye una nota dirigida a la Unidad de
Actividades Económicas, registro ciudadano y acceso a la plataforma iGob 24/7,
fotografías de los elementos de identificación de la actividad económica
(VIAE), imágenes del frontis del inmueble con las medidas correspondientes en
metros y la acreditación del NIT.
La
peregrinación no terminó ahí. Aunque no tenga empleados, Gabriel todavía debe
acudir a la ventanilla digital del Ministerio de Trabajo para obtener el
Registro Obligatorio de Empleadores (ROE). El incumplimiento conlleva una multa
de Bs 1.000, de acuerdo con el Decreto Supremo 3433 del 13 de diciembre de
2017.
A
estos requisitos se suman otras obligaciones administrativas. El emprendedor debe
acreditar una cuenta ante la Gestora Pública de la Seguridad Social y, en caso
de proyectar contratos con el Estado, abrir una cuenta bancaria específica y
tramitar el Registro Único de Proveedores del Estado (RUPE), además de
habilitarse en los sistemas SIGMA y presentar una declaración jurada ante la
Contraloría General del Estado que certifique no tener deudas pendientes ni
sentencias ejecutoriadas.
Recién
después de cumplir todos estos pasos, un emprendedor puede empezar a operar
legalmente en Bolivia. Para entonces, ya han pasado al menos dos semanas. El
joven que planeaba iniciar actividades en enero terminó frustrado, esperando
que la prometida eliminación del “Estado tranca” deje de ser un anuncio y se
convierta en realidad este mes de febrero.

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