POLÍTICA AMÉRICA LATINA
LA PAZ, BOLIVIA (ANB / Información de DW Noticias).- Grandes empresas extranjeras abandonan Cuba. Se cumple el plazo concedido por EE. UU., hasta este 5 de junio, para romper con entidades cubanas sancionadas, como GAESA. La crisis cubana se agrava. ¿Qué salidas quedan?
Las
cuatro mayores cadenas hoteleras extranjeras en Cuba ―las españolas Meliá e
Iberostar, la canadiense Blue Diamond y
la indonesia Archipelago Internacional―, recortaron o cerraron sus operaciones
en la isla esta semana, en medio de la cada vez mayor presión del Estados
Unidos de Donald Trump por forzar un cambio de régimen en La Habana.
"Lo
significativo acá es que la presión de Estados Unidos por fin ha hecho
retroceder a empresas extranjeras con un largo historial de participación en
Cuba", comenta a DW Ricardo Torres, economista cubano de la American
University. En esa lista entraron, en el último mes, la naviera alemana
Hapag-Lloyd y la francesa CMA CGM. Antes, anunciaron sus retiradas también la
aerolínea española Iberia o la minera canadiense Sherrit, entre otras.
Al
embargo petrolero impuesto a la isla en enero de 2026, le han seguido varias tandas de sanciones a organizaciones
políticas y empresariales gubernamentales, así como a los más altos funcionarios y a algunos de sus familiares ―incluido el
presidente Miguel Díaz-Canel y miembros de la familia Castro―. La más reciente
vuelta de tuerca amenaza además con sanciones secundarias a entidades que
mantengan relación con los sancionados.
En
consecuencia, el Banco Central de Cuba anunció la víspera el cese de los
servicios financieros internacionales Visa y Mastercard. El banco extranjero
que los procesaba ―y cuyo nombre no se reveló― interrumpió su relación con
FINCIMEX S.A., el brazo financiero de GAESA, el Grupo Empresarial de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) que está en el centro de las sanciones de
Washington.
GAESA,
en la mira de Estados Unidos
El
5 de junio de 2026 se cumple el plazo concedido por Estados Unidos a las
empresas extranjeras con negocios en Cuba para liquidar las "operaciones
que involucren a GAESA", que controla amplios sectores de la economía
cubana (entre un 40 y un 70 por ciento, en dependencia de la fuente).
Sancionando
a GAESA, Estados Unidos "hace muy difícil, si no imposible para muchas
empresas extranjeras continuar sus actividades económicas en Cuba",
especialmente en el turismo, explica a DW el economista político Paolo Spadoni,
experto en turismo cubano en la Universidad de Augusta y coautor de The Cuban
Tourism Industry: Evolution, Challenges, and Prospects.
"Es
un golpe muy fuerte a una economía ya muy debilitada", con el turismo, las
remesas y las exportaciones de servicios como fuentes más importantes de
ingresos en divisas, aclara Spadoni. Y recuerda que el Ejecutivo de Trump ya
había puesto trabas a las remesas de migrantes en EE. UU. y forzado la salida
de brigadas médicas cubanas de varios países.
El
"estrangulamiento" del país afecta a la población
Mientras
Estados Unidos demuestra que está dispuesto a ejercer máxima presión y al
Gobierno de la isla se le acaban las opciones para esquivar sus sanciones, la
población cubana verá una "intensificación de la escasez y las
dificultades diarias", advierte desde Washington Ricardo Torres.
"Esta
vez, las sanciones sí apuntan a un estrangulamiento del país, lo cual afecta a
la población, aunque aparentemente solo estén dirigidas a funcionarios
sancionados", observa el también economista cubano Mauricio de Miranda,
profesor de la Universidad Javeriana en Cali, en Colombia, y codirector del
think tank CubaxCuba.
“Trump
busca la asfixia de Cuba para que haya un estallido social y tenga el pretexto
para intervenir”, denunció el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en
entrevista con elDiario.es. "La UE y España tienen que proteger a su
empresariado y a sus ciudadanos. No pueden permitir que les impongan leyes
extraterritoriales desde otro país", reclamó.
¿Cómo
se sale de esta crisis?
Díaz-Canel
aseguró además que su Gobierno estudia "modalidades de negocio diferentes,
con cubanos que quieran invertir y administrar hoteles" y personas de
otros países o entidades que no tienen cuentas ni dependencia de EE. UU. Pero
"¿quién querría administrar hoteles sin demanda y sin un horizonte claro
de recuperación?", se pregunta Ricardo Pérez.
"Solo
una negociación en condiciones desventajosas con cesiones sustantivas puede
cambiar la situación", opina el economista de la Washington University.
Cuba no puede recuperarse sin un acuerdo para la relajación o el levantamiento
de sanciones de EE. UU. "Y tiene que ser uno definitivo y a largo plazo
para que pueda restaurar la certidumbre", dice. Entre otras razones,
porque el apoyo de aliados claves de la isla como China y Rusia no dejará de
ser "simbólico".
Pero
las negociaciones parecen haber llegado a un punto muerto. Estados Unidos
prioriza el objetivo del cambio régimen, por encima de una reforma económica
que traiga el cambio político a largo plazo, como planteó primero. Y el régimen
cubano, obviamente, se resiste. La idea de un acuerdo, con compromisos mutuos,
parece ahora "muy improbable", evalúa Paolo Spadoni, pesimista.
El
escenario ha cambiado radicalmente en pocos meses, observa el economista
político de la Universidad de Augusta. De los intentos de negociación se pasó a
la amenaza de una acción militar. Y a "una forma muy cruel" de
fomentar un cambio político con máxima presión económica, a riesgo de un
colapso económico y una crisis humanitaria mayúscula. "Es un país que está
sangrando hacia el colapso poco a poco". Y un cambio de régimen impuesto
así, "conlleva violencia e inestabilidad", advierte Spadoni.
Para
De Miranda, hay muy pocas soluciones a la vista, "más allá de que
finalmente se produzca una transición pacífica hacia un sistema democrático, y
no porque lo exija el Gobierno estadounidense sino porque lo necesita el
país".
El
Gobierno cubano, sin embargo, no sólo no se muestra dispuesto a ceder a la
presión externa, pese a que Estados Unidos le amenaza incluso con una
intervención militar y ha inculpado en este marco al exgobernante Raúl Castro
por asesinato. Tampoco cede a la presión
interna: mantiene tras rejas a cientos de presos políticos y sigue reprimiendo
el descontento popular, que no ha dejado de manifestarse públicamente desde las
históricas y masivas protestas de 2021.
"Es
la nación cubana la que necesita transitar a una sociedad democrática", insiste,
no obstante, De Miranda. "Yo no apoyaré invasión alguna, pero tampoco
acepto la represión del Gobierno contra las protestas. El Gobierno ha perdido
muchas oportunidades. Ya no tiene más tiempo que comprar. Es hora de asumir sus
responsabilidades ante la sociedad. De no hacerlo, la historia no los absolverá
y la justicia de los seres humanos tampoco".

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