30 DÍAS DE BLOQUEO
LA PAZ, BOLIVIA (ANB / Información de BBC Mundo).- "Siento impotencia frente a lo que está pasando, no sabemos qué hacer", dice el presidente del Colegio Médico Departamental de La Paz, Luis Larrea, cuando se cumple un mes del inicio de las protestas y los bloqueos de carreteras en Bolivia, liderados por opositores al gobierno de Rodrigo Paz.
Grupos
de manifestantes han bloqueado el acceso a algunas de las principales ciudades
del país, provocando escasez de productos básicos como alimentos, combustible y
medicamentos.
"Nos
estamos quedando sin oxígeno, tenemos pacientes neonatos, pacientes intubados,
personas mayores que pueden morir", dijo Larrea en diálogo con BBC Mundo
desde La Paz.
El
médico aseguró que hasta ahora se han registrado cuatro muertes de pacientes
que no alcanzaron a llegar a los hospitales para recibir atención de
emergencia.
"Murieron
dentro de ambulancias porque no los dejaron pasar a los centros de salud",
señaló.
La
Defensoría del Pueblo confirmó que una de las víctimas mortales es un niño de
12 años que presentaba un cuadro séptico en el abdomen. "Lastimosamente
cuando estaba ya camino hacia Oruro, el niño falleció", dijo Jackeline
Alarcón del Río, delegada del organismo en el Departamento de Potosí.
Este
jueves cientos de trabajadores de la salud salieron a marchar para pedir a los
manifestantes que hagan una "pausa humanitaria" para que se permita
el paso de camiones que están varados en las carreteras.
"¡Para
los pacientes, oxígeno y comida!", coreaban mientras caminaban por la
calle cargando pancartas.
"Tenemos
pacientes en terapia intensiva que pueden quedarse sin oxígeno en cualquier
momento", advirtió Larrea.
"Con
cinco minutos sin oxígeno se produce una muerte cerebral", apuntó.
"Estamos
al borde de un precipicio"
Desde
los primeros días de mayo, organizaciones de comunidades indígenas,
trabajadores, campesinos y transportistas demandan una solución a la crisis
económica por la que atraviesa el país y un cambio de timón en el gobierno.
Las
protestas reflejan también un profundo descontento con Rodrigo Paz entre
aquellos que votaron por el presidente, pero que sienten que en su primer tramo
de mandato no está respondiendo a sus demandas.
El
Departamento de Estado de Estados Unidos calificó las protestas como
"acciones destinadas a desestabilizar al gobierno democráticamente
elegido", mientras que el presidente de Colombia, Gustavo Petro, describió
la situación como una "insurrección popular".
Paz
asegura que ha intentado promover el diálogo, pero advirtió que está dispuesto
a declarar un estado de emergencia para restablecer el orden.
Con
apenas seis meses en el poder, el presidente derechista denunció un intento de
alterar el orden democrático impulsado por el expresidente socialista Evo
Morales, prófugo de la justicia por un caso de presunta trata de una menor.
Morales
niega las acusaciones y señala que el país debería celebrar nuevas elecciones
en 90 días.
El
Congreso eliminó el martes una norma que exigía al presidente la aprobación
parlamentaria para declarar un estado de excepción con el despliegue de militares
en las calles y restricción de libertades de reunión y movimiento.
El
Defensor del Pueblo de Bolivia, Pedro Callisaya, convocó de manera urgente a
las partes en conflicto a instalar un diálogo "sin condiciones" para
frenar la escalada de violencia y superar la crisis social marcada por
bloqueos, desabastecimiento y escasez de combustible.
"Estamos
al borde de un precipicio", afirmó recientemente Callisaya.
Mientras
persisten los bloqueos, la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana
informó que decenas de toneladas de medicinas y oxígeno para hospitales no han
podido ser distribuidas por los cortes de rutas.
En
medio de un conflicto que sigue recrudeciendo, la escasez de alimentos se ha
transformado en una de las principales preocupaciones de la población.
Muchos
de los antiguos partidarios del Movimiento al Socialismo que, con sus votos
ayudaron a Paz a ganar la presidencia, afirman que el gobierno ya no los
representa.
Poco
después de llegar al poder, Paz construyó acuerdos políticos con sectores de
derecha en el Congreso y quien fuera su vicepresidente, Edmand Lara, rompió
relaciones con el mandatario, transformándose en un férreo opositor.
Lara
era considerado como una pieza clave de su éxito electoral y, contrario a las
expectativas de sus adherentes, Paz tampoco nombró a miembros de organizaciones
indígenas en puestos de alto nivel.
En
medio de un ambiente político crispado, el mandatario apoyó un proyecto de ley
de reforma agraria que mejoraría el desempeño de la industria agrícola, una
señal interpretada por sectores campesinos como una "traición" que
los dejaba en riesgo de perder sus tierras.
A
esa disputa política, se sumó la polémica eliminación del subsidio a los
combustibles. En poco tiempo, se produjo un aumento de precios de hasta 90% y
muchos denunciaron que la gasolina que se vendía en el mercado era de muy baja
calidad y arruinaba los autos.
Mientras
aumentaba la tensión social, el gobierno ofreció la entrega de un aporte
económico a las personas de menores ingresos, aumentó el salario mínimo y
derogó la polémica ley de reforma agraria, en un intento por calmar la furia de
los opositores ante las medidas tomadas por el gobierno.
Día
tras día la tensión social se fue acumulando hasta que a principios de mayo
comenzaron las protestas -en muchos casos violentas- y los bloqueos de
carreteras que persisten hasta la actualidad.

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