CULTURA ALEMANIA
LA PAZ, BOLIVIA (ANB / Información de DW Noticias).- El documental de Maite Alberdi explora un caso real que expone la presión social sobre la maternidad en América Latina.
"La
realidad supera a la ficción", dijo a la prensa la directora Maite Alberdi
tras la presentación de su película documental "Un hijo propio" en la
sección "Berlinale Special" del festival alemán. Se trata de un drama
mexicano que propone una reflexión sobre la presión social que pesa sobre las
mujeres para convertirse en madres.
El
largometraje reconstruye una historia real, la de Alejandra Marín Mendoza,
interpretada por Ana Celeste, quien, tras años de intentos fallidos y
cuestionamientos constantes de su entorno, decide fingir un embarazo. La
mentira, que en un comienzo fue un alivio, termina convirtiéndose en un
callejón sin salida. Lo que parecía una solución momentánea para acallar
expectativas familiares se convierte en una espiral de simulaciones médicas,
cambios físicos deliberados y aislamiento emocional.
Por
insólito que parezca, el caso ocurrió en México en 2009. Alberdi llegó a esta
historia mientras investigaba otro proyecto en una cárcel mexicana. Allí
conoció a Marín Mendoza, quien cumplía una condena de 13 años por el robo de
una bebé en un hospital. "Me pareció una situación muy extrema y triste.
No podía creer que una mujer hubiera podido fingir un embarazo por meses. Ahí
surgió la pregunta: ¿qué lleva a una mujer a fingir un embarazo?”, explicó la
cineasta.
Con
el tiempo, la directora entendió que más allá del delito había un problema
social complejo: el deseo de ser madre, la sensación de fracaso frente a la
infertilidad y la presión social que asocia la realización femenina con la
maternidad.
El
caso adquirió gran notoriedad mediática en México. Durante meses, la
protagonista sostuvo el engaño ante familiares y vecinos. Para hacer más
creíble su embarazo, se sometió a una dieta que le permitió subir más de 20
kilos y simular una barriga real. La construcción del relato incluyó ecografías
inexistentes y preparativos para la llegada del supuesto bebé. Cuando
finalmente robó a una recién nacida en un hospital, el hecho desató un
escándalo nacional que combinó morbo mediático y condena social.
Enredada
en la mentira
La
película recorre 15 años en la vida de Alejandra, antes y después del delito.
Para ello, Alberdi combina escenas de recreación con abundante material de
archivo personal: grabaciones caseras, fotografías y registros íntimos que
permiten acceder a la subjetividad de la protagonista. En esas imágenes se
percibe la ansiedad creciente y el desgaste de una mujer atrapada en su propia
mentira.
"Para
entender el contexto actual necesitaba contar el pasado. El desafío era hacer
un documental con esos momentos y su punto de vista de la situación; entonces
es más una recreación del punto de vista de Alejandra", confirmó Alberdi.
El resultado es una obra que presenta los límites entre documental y ficción,
sin perder el foco en la experiencia emocional de su protagonista.
El
filme -que próximamente estará disponible en Netflix- también incorpora las
voces del esposo, de la madre de la niña sustraída y de la fiscal que llevó
adelante la acusación, lo que permite ver el caso desde sus distintas
perspectivas. De este modo, Alberdi no trata de justificar el delito, sino de
comprender el contexto en el que se originó.
En
psicología, el fenómeno de creer o desear intensamente un embarazo hasta
experimentar síntomas físicos se conoce como embarazo psicológico o
pseudociesis. Aunque es poco frecuente, ha sido documentado en distintos países
y suele estar asociado a contextos de fuerte presión social, duelos no resueltos
o conflictos emocionales profundos vinculados a la maternidad.
En
América Latina, en los últimos años se conocieron casos que evidencian esa
misma tensión: en 2023, en la región Atlántico de Colombia, una joven organizó
incluso un baby shower y simuló su embarazo hasta los ocho meses; y en 2022, el
caso de Gabriela Sevilla en Perú conmocionó al país tras revelarse que había
convencido a su entorno de estar en gestación.
En
"Un hijo propio", Maite Alberdi vuelve a situarse en esa zona ambigua
donde conviven responsabilidad individual y presión colectiva. Con una mirada
contenida y sin caer en juicios morales explícitos, observa cómo el mandato de
la maternidad puede transformarse en una carga silenciosa y persistente. Con el
paso de los años, según muestra el documental, Alejandra logra, de algún modo,
cumplir su deseo postergado de ser madre, aunque no en las condiciones ni en
los tiempos que la sociedad le exigía.
(ms)

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