SOCIEDAD EUROPA
LA PAZ, BOLIVIA (ANB / Información de DW Noticias).- Alemania se suma a la lista de países de la UE que estudian prohibir a menores usar redes sociales. Australia lleva haciéndolo desde diciembre y su experiencia podría dejar lecciones para Europa.
El
canciller alemán, Friedrich Merz, considera que regular las redes sociales
podría ayudar a prevenir "déficits de personalidad y problemas en el
comportamiento social de los jóvenes". El presidente del Gobierno español,
Pedro Sánchez, quiere proteger a la niñez del "salvaje oeste
digital". Y el presidente francés, Emmanuel Macron, ha insistido en que
"las emociones de nuestros niños y adolescentes no están en venta ni deben
ser manipuladas".
Aunque
ningún país europeo ha implementado plenamente una prohibición de redes
sociales para menores, la intención es clara y en muchos lugares el proceso ya
está en marcha. Noruega, Grecia, el Reino Unido, Dinamarca, Italia y los Países
Bajos figuran entre los países que debaten algún tipo de restricción, mientras
que la Unión Europea ha ido acercándose cada vez más a respaldar el principio.
Muchos
gobiernos probablemente observarán la experiencia de Australia, que en
diciembre de 2025 introdujo la primera prohibición a nivel mundial de redes
sociales para menores de 16 años. Sitios como Facebook, Instagram, Snapchat,
TikTok, X, YouTube y Reddit - que ha presentado una demanda contra la
prohibición - están ahora sujetos a restricciones de edad, pero los servicios
de videojuegos en línea y de mensajería, como WhatsApp, no.
La
comisionada de Seguridad Electrónica de Australia, Julie Inman Grant, informó
que las empresas de redes sociales "eliminaron el acceso a unos 4,7
millones de cuentas identificadas como pertenecientes a menores de 16 años en
la primera mitad de diciembre". A requerimientos de DW, no ha
proporcionado cifras más recientes.
Las
cifras principales no cuentan toda la historia
Tama
Leaver, profesor de estudios de internet en la Universidad Curtin, en Perth,
comenta a DW que las llamativas cifras, que han captado la atención en Europa,
no necesariamente reflejan el panorama completo.
"No
tenemos un desglose de ese número ni sabemos cuántas cuentas nuevas
-posiblemente de adolescentes que fingieron ser mayores - se crearon en el
mismo período", explica.
Leaver
añade que, de forma anecdótica, "muchos jóvenes de entre 13 y 15 años
parecen haber eludido la prohibición, mientras que otros fueron expulsados de
algunas plataformas y no de otras". Esta observación está respaldada por
informes de prensa y otros expertos. "A nivel técnico, las limitaciones y
la naturaleza imprecisa de intentar verificar la edad mediante selfis y otras
herramientas han resultado ser tan inexactas como la mayoría esperaba",
indica Leaver.
¿Gobiernos
demasiado apresurados en seguir a Australia?
La
avalancha de países europeos - y de otras partes del mundo, como India y
Malasia - interesados en seguir el ejemplo australiano sorprende a Susan
Sawyer, del Instituto Murdoch de Investigación Infantil, el mayor centro de
investigación en salud infantil de Australia.
"Esperaba
que hubiera mucha más cautela y que se aguardaran los resultados de la
prohibición australiana antes de que los gobiernos se lanzaran tan
rápido", dice a DW. "No sabemos cuáles serán los efectos y
necesitamos evaluarlos con cuidado. Los gobiernos deben evitar pensar que
prohibir las redes sociales es una solución mágica a este problema".
Leaver
aboga por una introducción escalonada de cualquier prohibición en otros países
y por un período más largo y profundo de consulta con los propios niños.
¿Puede
el modelo australiano funcionar en Europa?
Stephan
Dreyer, del Instituto Leibniz de Investigación en Medios de Hamburgo, considera
que Alemania y Europa no necesitan este tipo de prohibiciones.
Para
Dreyer, la Ley de Servicios Digitales de la UE, aprobada hace un año, ya aborda
muchas preocupaciones en materia de seguridad y, por la forma en que funciona
el derecho europeo, obligar a las plataformas a hacer cumplir una prohibición
en países individuales sería complicado. Aunque existen distintos mecanismos
para alcanzar objetivos similares en Europa, considera que la evidencia aún no
es concluyente.
"La
lección para Europa es de cautela. Australia ilustra la brecha entre el
atractivo político de una prohibición contundente y las complejidades técnicas
y de derechos que implica su implementación. Verificar la edad a gran escala
exige una infraestructura de control integral o sistemas probabilísticos de
perfilado, y ambos enfoques suponen profundas injerencias en los derechos de todos
los usuarios. Europa, con marcos más sólidos de derechos fundamentales y el
Reglamento General de Protección de Datos, enfrentaría estas tensiones de forma
aún más aguda. Debemos aprender de las dificultades australianas y no
apresurarnos a replicarlas", concluye.
(md/ms)

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