CRISIS ECONÓMICA
PARAGUAY (ANB / Información de BBC Mundo).- El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia este jueves en medio de la crisis desatada por la intervención de Ueno Bank.
La decisión llega después de que legisladores de la oposición y de su propio partido impulsaran un juicio político para destituirlo.
"He
tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República.
Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la
necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas", comunicó
Peña, en un mensaje de video que difundió en sus redes sociales.
Aseguró
que su prioridad en este momento es "la tranquilidad de los paraguayos que
confiaron sus ahorros en nuestro sistema financiero"
"Quiero
pedir disculpas al pueblo si en algún momento he fallado. Nunca fue mi
intención defraudar la confianza que depositaron en mí", afirmó.
El
presidente, que permanecía en el cargo desde agosto de 2023, expresó su deseo
de que se garantice la devolución de los depósitos y se protejan los fondos
públicos afectados.
El
Banco Central intervino Ueno Bank por problemas de solvencia, dejando a cerca
de tres millones de clientes sin acceso a su dinero y desatando protestas.
Peña
había sido accionista del grupo propietario de la entidad hasta el año pasado.
El
vicepresidente Pedro Alliana está llamado a sucederlo.
Según
la Constitución paraguaya, le corresponde asumir la presidencia y completar el
mandato, que termina en 2028.
Dimisión
en plena crisis
El
anuncio se produjo mientras la Cámara de Diputados debatía una petición de
juicio político contra Peña, un procedimiento que podía desembocar en su
destitución.
El
proceso había ganado fuerza después de que su propio Partido Colorado
respaldara el enjuiciamiento.
Horacio
Cartes, líder de la formación y mentor político de Peña, había anunciado su
apoyo a la iniciativa, dejando al mandatario cada vez más aislado.
La
crisis estalló esta semana con la intervención de Ueno Bank, una entidad
financiera con cerca de tres millones de clientes en un país de 6,5 millones de
habitantes.
El
Banco Central, encargado de supervisar los bancos del país, tomó el control de
la entidad tras detectar que su capital había caído por debajo de la mitad del
mínimo exigido.
El
cierre paralizó la aplicación, las tarjetas y las transferencias del banco,
mientras los clientes acudían a las sucursales en busca de respuestas.
Entre
los afectados figuraban unos 32.000 jubilados que cobraban sus pensiones a
través de Ueno.
El
Instituto de Previsión Social (IPS) anunció que trasladaría sus cuentas a otra
entidad para mantener los pagos.
Además
de los depósitos particulares, Ueno administraba alrededor de US$850 millones
en fondos públicos.
En
la entidad también había inversiones del sistema de pensiones y recursos de
instituciones como la empresa estatal de electricidad y la represa
hidroeléctrica de Itaipú.
Las
acusaciones contra Peña
Los
diputados que impulsaron el juicio político acusaron a Peña de utilizar su
cargo para favorecer a un banco con el que mantenía vínculos económicos.
Sostuvieron
que antepuso intereses privados a sus responsabilidades como presidente, lo que
constituiría un "mal desempeño" de sus funciones.
Uno
de los principales cuestionamientos fue que conservó acciones en el grupo
propietario de Ueno después de asumir la presidencia en 2023.
Para
quienes le acusaban, esa participación generaba un conflicto de intereses: el
mandatario debía velar por el interés público al tomar decisiones que podían
beneficiar a sus propios negocios.
También
cuestionaron la designación en 2023 de Carlos Carvallo al frente del Banco
Central. Carvallo había presidido Financiera Ueno, la entidad de la que surgió
Ueno Bank.
Su
nombramiento supuso pasar de dirigir una empresa financiera a encabezar el
organismo encargado de supervisar el sector.
Otro
de los ejes de la acusación fue la colocación de fondos destinados a las
jubilaciones en el banco.
El
Instituto de Previsión Social (IPS), que administra las pensiones de buena
parte de los trabajadores paraguayos, tenía unos US$355 millones invertidos en
Ueno, según reconoció su gerente financiera. Los diputados atribuyeron esa
concentración de recursos a la intervención de Peña para favorecer a la
entidad.
Ante
la crisis, Peña había pedido "serenidad" y asegurado que su prioridad
era proteger a los ahorradores.
También
anunció un sustituto para Carvallo y prometió que los responsables de las
irregularidades responderían ante la justicia "sin excepciones".

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