PCC, VERMELHO Y CÁRTEL DE ARAGUA
LA PAZ, BOLIVIA (ANB / Erbol).- Expertos en criminología e investigación penal advirtieron este domingo que Santa Cruz y el Chapare se han convertido en importantes centros de acopio y distribución mundial de droga, en un escenario marcado por la debilidad institucional y el avance del crimen organizado en Bolivia.
La
advertencia fue realizada durante el programa Hagamos Democracia, de la red
Erbol, donde el criminólogo Christian Sánchez, el exfiscal antidroga Jodael
Bravo y la diputada del PDC Danitza Mejía Figueredo analizaron el criterio de
la Fundación Milenio sobre una presunta captura institucional del Estado por
economías ilícitas entre 2006 y 2025.
Sánchez
sostuvo que organizaciones criminales como el PCC, Comando Vermelho (CV),
Cártel de Aragua y grupos vinculados a estructuras mexicanas tienen presencia
en Bolivia desde hace varios años, aunque, según afirmó, durante los gobiernos
del MAS se negó de manera reiterada su presencia directa y se atribuía su
actividad únicamente a emisarios.
El
criminólogo señaló que actualmente existe un mayor reconocimiento de la
presencia de estas estructuras y que Santa Cruz y el Chapare son considerados
puntos estratégicos para el acopio y la distribución de droga, con conexiones
que trascienden las fronteras nacionales.
Afirmó
que esta situación se ve favorecida por condiciones de impunidad y corrupción
que permiten la expansión de organizaciones criminales vinculadas a hechos de violencia
y sicariato.
Sánchez
cuestionó además que la lucha antidroga se concentre principalmente en la
captura de personas que transportan pequeñas cantidades de droga hacia Brasil,
mientras —según su análisis— no se logra avanzar de manera suficiente en la
investigación de las grandes estructuras que controlan las redes de producción,
acopio, transporte y distribución.
“Son
dueñas del país, dueñas del tema de seguridad del país”, sostuvo al referirse
al poder que, en su criterio, han alcanzado estas organizaciones.
FALTA
POLICÍA ESPECIALIZADA
Por
su parte, el exfiscal antidroga Jodael Bravo identificó a la corrupción como
uno de los principales obstáculos para enfrentar al crimen organizado y
cuestionó las limitaciones del Estado boliviano para contar con una estructura
policial especializada.
Bravo
consideró insuficiente desplegar efectivos policiales únicamente cuando se
registra una ola de sicariatos o hechos violentos. Planteó la necesidad de
conformar grupos especializados en crimen organizado, con conocimiento
detallado de las estructuras criminales que operan en el país, sus integrantes,
sus redes y sus mecanismos de financiamiento.
También
planteó fortalecer el intercambio de información con países como Brasil,
Ecuador, Colombia y México, al considerar que el carácter transnacional del narcotráfico
obliga a Bolivia a trabajar de manera coordinada con organismos y gobiernos
extranjeros.
El
exfiscal señaló además la necesidad de revisar la legislación para facilitar
las investigaciones contra las grandes organizaciones criminales. Mencionó como
una alternativa la posibilidad de establecer mecanismos que permitan obtener
información de integrantes de menor rango a cambio de beneficios jurídicos, con
el objetivo de llegar a los principales responsables de las estructuras
delictivas.
En
ese sentido, advirtió que enviar grupos policiales a realizar operativos
coyunturales no constituye una política sostenible para enfrentar al crimen
organizado ni garantiza un control efectivo del territorio.
PLANES
DE GOBIERNO CONTRA EL CRIMEN
Entre
tanto, la diputada del PDC Danitza Mejía informó que el Ministerio de Gobierno
planteó tres estrategias: Plan Frontera Segura, Plan Halcón y Plan de Alto
Impacto, destinadas a reforzar la lucha contra el crimen organizado y delitos
vinculados al narcotráfico.
Mejía
señaló que el crecimiento de estructuras criminales durante los últimos años
incrementó los hechos de violencia y sicariato, particularmente aquellos
relacionados con ciudadanos extranjeros.
La
legisladora destacó las acciones impulsadas por el ministro de Gobierno, Marco
Antonio Oviedo, aunque reconoció que los resultados no podrán alcanzarse de
manera inmediata.
También
admitió que las fronteras bolivianas continúan siendo vulnerables,
particularmente en los puntos de conexión con Brasil, donde persisten
dificultades para garantizar un control efectivo.
Según
Mejía, el Plan Frontera Segura busca mejorar la vigilancia y fortalecer la
presencia estatal no solo frente al narcotráfico, sino también contra otros
delitos conexos.
Las
advertencias de los expertos colocan nuevamente en el centro del debate la
capacidad del Estado boliviano para recuperar el control territorial y
enfrentar estructuras criminales que, según sus denuncias, han dejado de operar
únicamente como redes de narcotráfico para extender su influencia hacia la
corrupción, la violencia y el sicariato.

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