CIENCIA GLOBAL
LA PAZ, BOLIVIA (ANB / Información de DW Noticias).- Los restos acumulados por los humanos de la Edad del Hielo son en su mayoría huesos de hembras de mamuts, que dominaban grandes manadas, cuidaban a las crías y tenían un tamaño menor al de los machos.
Los
mamuts lanudos eran uno de los objetivos de caza preferidos de los humanos de
la Edad de Hielo en Eurasia y Norteamérica por múltiples razones.
Un
solo ejemplar podía proporcionar gran cantidad de carne y grasa; su piel podía
usarse para confeccionar ropa; sus colmillos y huesos servían para fabricar
armas, herramientas, objetos artísticos, pero también como material de
construcción para refugios u otras estructuras.
Preferencia
marcada por las hembras de mamut
En
una nueva investigación publicada este jueves (30.07.2026) en la revista
Current Biology, un grupo de científicos sugiere que los humanos prehistóricos
eran muy selectivos a la hora de elegir a los mamuts que cazaban.
A
partir de datos genéticos de huesos acumulados por grupos humanos en 11
yacimientos de Polonia, Austria, República Checa, Alemania y Rusia, los
científicos identificaron que cazaban principalmente hembras.
"Desde
hace décadas se debate si estas enormes acumulaciones de huesos de mamut se
formaron de forma natural o como consecuencia de la caza humana", cuenta
David Díez, genetista evolutivo del Centro de Paleogenética, en un comunicado
de la Universidad de Estocolmo.
"Ahora
podemos deducir que la actividad humana fue el principal factor que motivó
estas acumulaciones de huesos", agrega.
Los
restos de machos predominan en entornos naturales
Alrededor
del 70 % de los mamuts analizados en yacimientos eran hembras y el 30 %,
machos. En comparación, el 66 % de los huesos de mamut hallados en entornos
naturales correspondía a machos y solo el 34 % a hembras.
Los
investigadores emplearon ADN antiguo de 521 mamuts que vivieron a lo largo de
los últimos 50.000 años aproximadamente en Eurasia y Norteamérica.
Entre
ellos se incluyeron 100 ejemplares de 10 yacimientos con acumulación de huesos
en Europa Central y Oriental y uno en Siberia, junto con 421 mamuts procedentes
de entornos naturales.
¿Por
qué los humanos tenían esta preferencia?
Hannah
Moots, autora principal e investigadora del Centro de Paleogenética de la
Universidad de Estocolmo y el Museo Sueco de Historia Natural, asegura que
tanto en mamuts como en elefantes modernos, "los machos adultos son más
solitarios y suelen desplazarse por zonas mucho más extensas", agrega.
"Si
los mamuts lanudos vivían en manadas lideradas por hembras, como los elefantes
actuales, esos grupos podrían haberse desplazado por el territorio de forma más
predecible y estacional", explica.
Esa
previsibilidad "puede haber facilitado que los pueblos de la Edad de Hielo
localizaran repetidamente las manadas lideradas por hembras", apunta
Moots.
Las
manadas eran probablemente matriarcales
Lo
más probable es que las manadas fueran matriarcales, compuestas por hembras
adultas y crías de ambos sexos.
"También
se podría especular con que habría sido más fácil acorralar a una manada con
crías, donde las hembras habrían sido más reacias a huir", añade el
coautor Love Dalén, genetista evolutivo del Centro de Paleogenética.
Diferencias
en el tamaño podrían haber jugado otro rol
Dalén
opina que las hembras de mamut eran generalmente más pequeñas que los machos y,
tal vez, algo más fáciles de abatir.
Un
macho adulto pesaba hasta unas 6 toneladas y medía hasta 3,4 metros de altura,
en comparación con las aproximadamente 4 toneladas y 2,9 metros de una hembra
adulta.
Tácticas
de caza desarrolladas por los humanos prehistóricos
El
propio relieve del terreno pudo haberse utilizado en contra de los animales:
los cazadores los guiaban hacia trampas o peligros naturales como acantilados o
zonas pantanosas.
"Me
los imagino usando elementos del paisaje como el barro o las ciénagas para
inmovilizar a los animales antes de atacarlos con lanzas, dardos o
flechas", comenta Díez.
La
extinción de los mamuts lanudos
La
mayoría de los mamuts desaparecieron hace entre 10.000 y 12.000 años, al final
de la Edad de Hielo, cuando el clima se calentó rápidamente y los pastizales
abiertos donde se alimentaban fueron reemplazados por bosques y tundra húmeda.
El papel de los seres humanos en su declive sigue siendo objeto de debate.
Sin
embargo, una población aislada sobrevivió en la isla de Wrangel, frente a la
costa de Siberia, hasta desaparecer definitivamente hace unos 4.000 años.
Investigaciones
previas demostraron que, a pesar de su reducido tamaño y sus altos niveles de
endogamia, esta población se mantuvo estable hasta poco antes de su extinción.
JU
(efe, rtre, Universidad de Estocolmo)

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