CIENCIA GLOBAL
LA PAZ, BOLIVIA (ANB / Información de DW Noticias).- Un equipo internacional de investigadores entrega nueva evidencia de que los "pequeños puntos rojos" detectados por el telescopio espacial James Webb son agujeros negros supermasivos jóvenes.
Poco
después de entrar en funcionamiento, el telescopio espacial James Webb (JWST)
detectó en galaxias muy lejanas una familia de objetos desconocidos y muy
brillantes que fueron llamados "little red dots" (LRD, pequeños
puntos rojos).
En
junio de 2025, un estudio publicado por DW sugería que estos objetos podían ser
agujeros negros que se iluminaban por consumir densas nubes de gas.
Ahora,
un nuevo estudio publicado en la revista Nature entrega nueva evidencia que
apunta en la misma dirección. El hallazgo revelaría una fase temprana del
crecimiento de estos objetos en el universo primitivo que hasta ahora no se
conocía.
Una
señal que no encajaba con los modelos conocidos
Al
principio, los LRD parecían incompatibles con los modelos de astronomía
existentes. Se pensaba que eran agujeros negros inusualmente grandes o galaxias
jóvenes con una cantidad inesperada de estrellas, pero su comportamiento no
coincidía con esas opciones.
Los
autores analizaron en detalle una docena de galaxias observadas individualmente
y combinaron esos datos con información de otras 18, con el objetivo de
reconstruir la evolución de los pequeños puntos rojos a lo largo del tiempo.
Agujeros
negros envueltos en un "capullo" de gas
El análisis de la luz emitida por los LRD demuestra que la radiación no proviene directamente del agujero negro, sino de fotones que se dispersan al interactuar con electrones en densas nubes de gas que lo rodean.
Ese
material gaseoso bloquea los rayos X y las ondas de radio, transformando la luz
en patrones muy específicos que explican su color rojo.
"Los
pequeños puntos rojos son agujeros negros jóvenes, cien veces menos masivos de
lo que se creía anteriormente, envueltos en un capullo de gas que están
consumiendo para crecer", asegura el coautor Darach Watson, en un
comunicado de la Universidad de Copenhague.
"Este
proceso genera un calor enorme, que brilla a través del capullo. Esta radiación
a través del capullo es lo que da a los pequeños puntos rojos su color rojo
único", agrega.
Lo
que pasa cuando este gas es absorbido por un agujero negro
Watson
detalla que, cuando el gas es absorbido por un agujero negro, se genera una
especie de disco o embudo hacia afuera. Al adquirir una velocidad tan alta, se
comprime con tanta densidad que "genera temperaturas de millones de grados
y se ilumina con gran intensidad".
Sin
embargo, el experto aclara que "solo una cantidad muy pequeña del gas es
absorbida por el agujero negro. La mayor parte es expulsada por los polos a
medida que el agujero negro gira. Por eso llamamos a los agujeros negros
'comedores desordenados'".
Rodrigo
Nemmen, astrónomo de la Universidad de São Paulo que no participó en el
estudio, concuerda en que la explicación más plausible para este fenómeno es
"un objeto denso y compacto que convierte la energía gravitatoria del gas
en luz: un agujero negro supermasivo".
Lo
que todavía los autores no han podido explicar
La
investigación no responde a todas las preguntas. Por ejemplo, sigue sin estar
claro por qué los rayos X detectados son tan débiles.
Los
autores señalan que serán necesarias nuevas observaciones para confirmar si
esta "fase de capullo" es común y qué papel desempeña en la evolución
de los agujeros negros y de las galaxias.
Por
su parte, Nemmen subraya que harán falta más estudios para confirmar los
resultados con muestras mayores y para comprender cómo evolucionan estos
objetos.
Editado
por Jose Urrejola, con información de EFE, Universidad de Copenhague,
IFLScience y Live Science


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