ENERGÍA RENOVABLE
REINO UNIDO (ANB / Información de BBC Mundo).- A medida que el uso mundial de electricidad renovable se dispara, superando por primera vez al carbón, crece a la par la necesidad de almacenar esa energía cuando no hay sol ni viento.
Mientras algunos recurren a baterías de litio a gran escala y otros a centrales hidroeléctricas de bombeo, una industria pequeña pero en auge está convencida de que existe una solución aún mejor: baterías que utilizan aire.
Cerca
del pueblo de Carrington, en el noroeste de Inglaterra, se están sentando las
bases para la primera instalación comercial del mundo de almacenamiento de
energía mediante aire líquido.
El
complejo se convertirá en un conjunto de maquinaria industrial y varios tanques
de almacenamiento de gran tamaño, llenos de aire comprimido y enfriado hasta
convertirse en líquido, utilizando el excedente de energía renovable para
cubrir la demanda.
La
energía almacenada se podrá liberar posteriormente cuando la demanda supere la
oferta.
Si
el proyecto tiene éxito, otros seguirán su ejemplo. Sus promotores, la empresa
Highview Power, confían en que el almacenamiento de energía mediante aire
líquido ayudará a los países a sustituir los combustibles fósiles por energías
renovables limpias, aunque por ahora la tecnología sigue siendo costosa.
Sin
embargo, a medida que crece la necesidad de almacenar energía limpia, apuestan
a que la balanza se inclinará a favor del aire líquido.
El
problema de la intermitencia
La
transición a las energías renovables es fundamental para que el mundo reduzca
las emisiones de gases de efecto invernadero y evite los peores impactos del
cambio climático. Sin embargo, esto plantea desafíos para las redes eléctricas.
Las
centrales eléctricas que queman combustibles fósiles como el carbón y el gas
pueden encenderse y apagarse prácticamente a voluntad, ofreciendo un suministro
de electricidad predecible que se ajusta a la demanda.
En
cambio, las energías renovables son intermitentes. Esto significa que a veces
no generan suficiente electricidad, lo que conlleva el riesgo de cortes de luz,
y otras veces hay un exceso —como en días de mucho viento— algo que podría
dañar la red.
Una
parte importante de la solución consiste en almacenar el excedente de energía
para poder liberarlo cuando sea necesario. Esto ayuda a garantizar un
suministro fiable y minimiza el riesgo de daños a la red.
A
medida que se ha incrementado el uso de energías renovables, se ha vuelto cada
vez más importante desarrollar capacidad de almacenamiento a escala de red,
afirma Shaylin Cetegen, ingeniera química del Instituto Tecnológico de
Massachusetts (MIT), que estudia sistemas de almacenamiento de energía.
Durante
décadas, la principal forma de almacenamiento de energía ha sido la
hidroeléctrica de bombeo. El excedente de electricidad se utiliza para bombear
agua cuesta arriba, donde se almacena tras una presa.
Cuando
se necesita energía, el agua fluye a través de turbinas, generando
electricidad. En 2021, el mundo contaba con 160 gigavatios de capacidad
hidroeléctrica de bombeo.
Más
recientemente, a medida que ha aumentado la demanda de almacenamiento de
energía, se han construido sistemas de almacenamiento de baterías a gran
escala.
Este
proceso se está desarrollando rápidamente y se está acelerando. Según la
Agencia Internacional de la Energía, el almacenamiento de baterías a escala de
red pasó de 1 GW en 2013 a más de 85 GW en 2023, con más de 40 GW añadidos solo
en 2023.
El
almacenamiento de energía mediante aire líquido, por el contrario, es una
tecnología relativamente nueva. La idea básica existe desde 1977, pero recibió
poca atención hasta este siglo.
La
solución de aire líquido
El
proceso funciona en tres etapas. Primero, se toma aire del entorno y se limpia.
En segundo lugar, el aire se comprime repetidamente hasta alcanzar una presión
muy alta. En tercer lugar, se enfría hasta licuarse mediante un intercambiador
de calor multicanal: un dispositivo con múltiples canales y tubos que
transportan sustancias a diferentes temperaturas, lo que permite la
transferencia controlada de calor entre ellos.
"La
energía que obtenemos de la red alimenta este proceso de carga", explica
Cetegen.
Cuando
la red necesita energía adicional, el aire licuado se utiliza. Se extrae del
almacenamiento y se evapora, volviendo a su estado gaseoso. Luego se emplea
para accionar turbinas, generando electricidad para la red. Posteriormente, el
aire se libera de nuevo a la atmósfera.
Existen
algunas ingeniosas técnicas de ahorro energético durante el proceso. Por
ejemplo, los gases a alta presión se calientan, por lo que la compresión del
aire genera calor.
Este
calor se puede utilizar para ayudar a recuperar el estado líquido del aire en
la segunda parte del proceso. "Sin estos ciclos de recuperación térmica,
la eficiencia del proceso ronda el 50%, pero al implementarlos, podemos superar
el 60%, acercándonos al 70%", afirma Cetegen.
El
reto consiste en desplegar suficiente almacenamiento de energía mediante aire
líquido para acelerar significativamente la transición ecológica.
Una
solución provisional a escala de red
La
nueva planta de Manchester es la primera iniciativa a escala comercial del
mundo. Está siendo construida por Highview Power, empresa que lleva 20 años
desarrollando sistemas de almacenamiento de energía mediante aire líquido.
Sigue
la estela de una planta piloto en la cercana localidad de Pilsbury. La planta
de Carrington podrá almacenar 300 megavatios-hora de electricidad, suficiente
para cubrir un breve corte de suministro eléctrico para hasta 480.000 hogares.
Entrará
en funcionamiento en dos fases, según explica el director ejecutivo, Richard
Butland.
En
agosto de 2026, está previsto que la turbina comience a operar. Esta no
generará electricidad, pero contribuirá a estabilizar la red eléctrica.
Según
Butland, actualmente los operadores de la red eléctrica recurren a veces a la
puesta en marcha de centrales de gas para estabilizar la red. "Esto supone
un coste enorme para el sistema", afirma. Al ofrecer un método alternativo
de estabilización, "podemos evitar que lo hagan".
Se
prevé que el sistema de almacenamiento de energía mediante aire líquido
comience a operar en 2027. Highview tiene la intención de obtener ganancias
vendiendo electricidad a la red cuando más se necesite.
O
sea, aunque el almacenamiento de energía es una tecnología esencial, su
viabilidad económica es compleja, afirma Cetegen.
En
un estudio publicado en marzo, ella y sus colegas evaluaron la viabilidad del
almacenamiento de energía mediante aire líquido en 18 regiones de Estados
Unidos.
Compararon
ocho escenarios diferentes de descarbonización, con distintos niveles de
adopción de energías renovables. En todos los casos, estimaron la rentabilidad
que un proyecto podría obtener mediante la compraventa de electricidad durante
un período de 40 años.
Florida
y Texas
En
el escenario de descarbonización más ambicioso, el almacenamiento de energía
mediante aire líquido resultó viable en Florida y Texas, pero no en ningún otro
lugar.
"No
observamos ningún sistema económicamente viable en los demás escenarios de
descarbonización", señala Cetegen.
Aunque
esto podría interpretarse erróneamente como "un resultado negativo",
Cetegen enfatiza que no significa que el almacenamiento de energía mediante
aire líquido sea una mala idea.
Para
empezar, sus métodos eran deliberadamente conservadores, y su estudio reveló
que otras formas de almacenamiento de energía, como la hidroeléctrica de bombeo
y las baterías, eran aún menos viables económicamente.
Más
concretamente, el principal problema era que las instalaciones de
almacenamiento no generaban muchos beneficios en sus primeros años, porque no
había suficientes energías renovables en la red eléctrica estadounidense como
para impulsar la volatilidad de los precios.
"El
sistema no se utilizaba mucho en los primeros años [del modelo]", afirma.
Cetegen
destaca un último argumento a favor del almacenamiento de energía mediante aire
líquido: su bajo costo.
Las
tecnologías de almacenamiento de energía suelen evaluarse mediante un indicador
denominado "costo nivelado de almacenamiento", que estima el costo de
cada unidad de energía almacenada durante la vida útil del proyecto.
En
el caso del aire líquido, este costo puede ser tan bajo como US$45 por
megavatio-hora, en comparación con los US$120 del almacenamiento hidroeléctrico
por bombeo y los US$175 dólares de las baterías de iones de litio.
"Si
bien ninguno de estos métodos de almacenamiento es económicamente viable en la
actualidad sin apoyo político, el almacenamiento de energía mediante aire
líquido se destaca como una opción particularmente rentable para el almacenamiento
a gran escala", afirma Cetegen.
En
última instancia, Butland prevé que las redes eléctricas dependerán de una
combinación de tecnologías de almacenamiento. El almacenamiento hidroeléctrico
por bombeo es extremadamente eficaz y funciona durante décadas, pero depende de
la ubicación, ya que requiere un suministro de agua.
Por
otro lado, las baterías son altamente eficientes y pueden ubicarse en cualquier
lugar, pero deben reemplazarse después de aproximadamente 10 años. El aire
líquido tiene la ventaja de poder almacenar energía durante más tiempo que las
baterías, con mínimas pérdidas.
A
medida que un país inicia la transición hacia la energía verde, su red
eléctrica necesita ser remodelada para adaptarse. "Estamos reconstruyendo
todas las redes a nivel mundial, basándonos en la nueva generación",
afirma Butland. Y eso bien podría implicar una gran cantidad de almacenamiento
de energía mediante aire líquido.

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